Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 374
cogidos de la mano.
—Impresionado —contesta Carrick, arrugando la frente y con cara seria—. Recuerda tantas cosas de su
vida con su madre biológica… Ojalá no recordara tantas. Pero eso… —Se detiene—. Espero que hayamos
podido ayudarle. Me alegro de que nos llamara. Ha dicho que ha sido sugerencia tuya. —La mirada de
Carrick se suaviza. Me encojo de hombros y tomo un breve sorbo de champán—. Eres muy buena para él.
Normalmente no escucha a nadie.
Frunzo el ceño. No creo que eso sea cierto. El espectro de la bruja aparece inoportunamente y su sombra es
alargada en mi mente. Y sé que Christian habla con Grace, también. Le he oído. Vuelvo a sentir frustración al
intentar recordar su conversación en el hospital, que sigue escapándose entre mis dedos cuando intento
agarrarla.
—Vamos a sentarnos, Ana. Pareces cansada. Estoy seguro de que no esperabas que apareciéramos todos
aquí esta noche.
—Me alegro de veros a todos. —Sonrío. Es cierto, me alegro. Soy una hija única que se ha casado con una
familia grande y gregaria, y eso me encanta. Me acurruco al lado de Christian.
—Un sorbo —me dice entre dientes, y me quita la copa de la mano.
—Sí, señor. —Aleteo las pestañas y eso le desarma completamente. Me rodea los hombros con el brazo y
vuelve a su conversación sobre béisbol con Elliot y Ethan.
—Mis padres creen que eres milagrosa —me dice Christian mientras se quita la camiseta.
Estoy hecha un ovillo en la cama, disfrutando del espectáculo.
—Por lo menos tú sabes que no es verdad. —Río entre dientes.
—Oh, yo no sé nada. —Se quita los vaqueros.
—¿Han podido ayudarte a rellenar las lagunas?
—Algunas. Viví con los Collier durante dos meses mientras mi madre y mi padre esperaban el papeleo. Ya
les habían aprobado para la adopción gracias a Elliot, pero la ley obliga a esperar para asegurarse de que no
hay ningún pariente vivo que quiera reclamar la custodia.
—¿Y cómo te hace sentir eso? —le susurro.
Frunce el ceño.
—¿No tener parientes vivos? Me importa una mierda. Si se parecían a la puta adicta al crack… —Niega
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