Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 335

¿Decírselo a Christian? ¿A Taylor? ¿Llamar a la policía? ¿Cómo podría saberlo Jack? ¿De verdad tiene a Mia? Necesito tiempo, tiempo para pensar… Pero solo puedo conseguirlo siguiendo sus instrucciones. Cojo el bolso y me encamino a la puerta. —Hannah, tengo que irme. No sé cuánto voy a tardar. Cancela todas mis citas para esta tarde. Dile a Elizabeth que tengo que ocuparme de una emergencia. —Claro, Ana. ¿Va todo bien? —pregunta Hannah frunciendo el ceño y con expresión preocupada mientras mira como salgo corriendo. —Sí —le digo distraídamente apresurándome hacia recepción, donde me espera Sawyer. —Sawyer —le llamo. Él salta del sillón al oír mi voz y frunce el ceño al verme la cara—. No me siento bien. Por favor, llévame a casa. —Claro, señora. ¿Me espera mientras voy por el coche? —No, voy contigo. Quiero llegar a casa rápido. Miro por la ventanilla aterrorizada mientras repaso mi plan. Llegar a casa. Cambiarme. Encontrar mi talonario de cheques. Lograr despistar a Ryan y a Sawyer. Ir al banco. ¿Y cuánto ocupan cinco millones? ¿Cuánto pesan? ¿Necesitaré una maleta? ¿Debería llamar para avisar al banco con antelación? Mia. Mia. ¿Y si no tiene a Mia? ¿Cómo puedo saberlo? Si llamo a Grace eso despertará sus sospechas y podría poner en peligro a Mia. Ha dicho que lo sabría. Miro por el parabrisas trasero del todoterreno. ¿Me sigue alguien? Mi corazón se acelera mientras examino los coches que van detrás de nosotros. Todos parecen inofensivos. Oh, Sawyer, conduce más rápido, por favor. Mis ojos se encuentran con los suyos en el espejo retrovisor y arruga la frente. Sawyer pulsa un botón en su auricular Bluetooth para contestar una llamada. —Taylor, quería que supiera que la señora Grey está conmigo. —La mirada de Sawyer vuelve a encontrarse con la mía en el espejo antes de centrarse en la carretera y continuar—. No se encuentra bien. La llevo de vuelta al Escala… Entiendo… Sí, señor. —Los ojos de Sawyer se desvían de la carretera para mirarme de nuevo a través del espejo—. Sí —dice y cuelga. —¿Taylor? Asiente. —¿Está con el señor Grey? —Sí, señora. —La mirada de Sawyer se suaviza un poco por la compasión. —¿Sigue en Portland? —Sí, señora. Bien. Tengo que mantener a Christian a salvo. Bajo la mano hasta el vientre y me lo froto intencionadamente. Y a ti, pequeño Bip. Tengo que manteneros a salvo a los dos. —¿Puedes darte prisa, por favor? No me encuentro bien. —Sí, señora. —Sawyer pisa el acelerador y el coche se desliza entre el tráfico. A la señora Jones no se la ve por ninguna parte cuando Sawyer y yo llegamos al piso. Como su coche no está en el garaje, supongo que estará haciendo recados con Ryan. Sawyer se encamina hacia el despacho de Taylor mientras yo me dirijo al estudio de Christian. Paso trastabillando detrás de la mesa, abrumada por el