Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 334
22
J ack. no consigo que me salga la voz porque tengo la garganta atenazada por el miedo. ¿Qué hace fuera
Casi
de la cárcel? Toda la sangre abandona mi cara y me siento mareada.
—Te acuerdas de mí… —dice en un tono suave. Noto su sonrisa amarga.
—Sí, claro —respondo automáticamente mientras intento pensar lo más rápido que puedo.
—Te estarás preguntando por qué te he llamado.
—Sí.
Cuelga.
—No cuelgues. He estado hablando un ratito con tu cuñada.
¡Qué! ¡Mia! ¡No!
—¿Qué has hecho? —susurro intentando contener el miedo.
—Escúchame bien, zorra calientapollas y cazafortunas. Me has jodido la vida. Grey me ha jodido la vida.
Me lo debes. Tengo a esta guarra conmigo aquí. Y tú, ese cabrón con el que te has casado y toda su puta
familia me lo vais a pagar.
El desprecio y el veneno de la voz de Hyde me impresionan. ¿Su familia? Pero ¿qué demonios…?
—¿Qué quieres?
—Quiero su dinero. Quiero su puto dinero. Si las cosas hubieran sido diferentes, podría haber sido yo. Así
que tú me lo vas a conseguir. Quiero cinco millones de dólares, hoy.
—Jack, no tengo acceso a esa cantidad de dinero.
Ríe entre dientes con desdén.
—Tienes dos horas para conseguirlo. Ni un minuto más: dos horas. No se lo digas a nadie o esta guarra lo
va a pagar. Ni a la policía, ni al gilipollas de tu marido, ni al equipo de seguridad. Lo sabré si se lo dices, ¿me
has entendido?
Se calla y yo intento responder, pero el pánico y el miedo me han sellado la garganta.
—¡Que si me has entendido! —me grita.
—Sí —susurro.
—O la mato.
Doy un respingo.
—No te separes del teléfono. Y no se lo digas a nadie o me la follaré antes de matarla. Tienes dos horas.
—Jack, necesito más tiempo. Tres horas. ¿Y cómo sé que la tienes?
La comunicación se corta. Miro al teléfono con la boca abierta, horrorizada. Tengo la boca seca por el
miedo y noto el desagradable sabor metálico del terror. Mia, tiene a Mia… ¿La tiene? Mi mente se pone a
girar ante esa horrible posibilidad y se me revuelve el estómago otra ve