Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 333

Mi BlackBerry vibra y me sobresalta. Miro la pantalla: es Mia. Oh, eso es precisamente lo que necesito: su efusividad y su entusiasmo. Dudo, preguntándome si no será mejor que la ignore, pero por fin gana la cortesía. —¡Mia! —respondo alegremente. —Hola, Ana. Hacía tiempo que no hablábamos. —La voz masculina me resulta familiar. ¡Joder! Se me eriza el vello de todo el cuerpo cuando la adrenalina empieza a correr. El mundo deja de girar para mí. Es Jack Hyde.