Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 332
—Ya se ha ido.
—Pero ¿vino a casa? —Necesito comprobarlo, aunque tengo su corbata como prueba.
—Sí. —Hace una pausa—. Ana, por favor, perdóname por hablar cuando no me corresponde, pero no te
rindas con él. Es un hombre muy obstinado.
Asiento y ella deja de hablar. Estoy segura de que mi expresión le está mostrando claramente que no quiero
hablar de mi descarriado marido ahora mismo.
Cuando llego al trabajo, compruebo mi correo electrónico. Mi corazón se pone a mil por hora cuando veo que
tengo un correo de Christian.
De: Christian Grey
Fecha: 15 de septiembre de 2011 06:45
Para: Anastasia Grey
Asunto: Portland
Ana:
Voy a volar a Portland hoy.
Tengo que arreglar unos negocios con la Universidad Estatal de Washington.
He creído que querrías saberlo.
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
Oh. Se me llenan los ojos de lágrimas. ¿Y ya está? Me da un vuelco el estómago. ¡Mierda! Voy a vomitar.
Corro hasta el baño y llego justo a tiempo para echar el desayuno en la taza del váter. Me dejo caer al suelo
del cubículo y apoyo la cabeza en las manos. ¿Podría estar aún más deprimida? Un momento después oigo
que alguien llama suavemente a la puerta.
—¿Ana? Soy Hannah.
¡Mierda!
—¿Sí?
—¿Estás bien?
—Salgo enseguida.
—Está aquí Boyce Fox y quiere verte.
Mierda.
—Llévale a la sala de reuniones. Voy en un minuto.
—¿Quieres un té?
—Sí, por favor.
Después de comer (otro bagel de queso y salmón, que esta vez consigo retener en el estómago) me siento
mirando con apatía el ordenador y preguntándome cómo vamos a resolver Christian y yo este problema.