Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Seite 331

—Ana —responde con la voz fría. —Hola. Inspira despacio. —Hola —dice en voz baja. —¿Vas a venir a casa? —Luego. —¿Estás en la oficina? —Sí. ¿Dónde esperabas que estuviera? Con ella… —Será mejor que te deje, entonces. Ambos nos quedamos callados y en la línea solo se oye silencio entre nosotros dos. —Buenas noches, Ana —dice él por fin. —Buenas noches, Christian. Y cuelga. Oh, mierda. Miro mi BlackBerry. No sé qué espera que haga. No le voy a dejar pasar por encima de mí. Sí, está furioso, vale. Yo también estoy furiosa. Pero tenemos la situación que tenemos. Yo no he salido corriendo en busca de mi ex amante pedófila. Quiero que reconozca que esa no es una forma aceptable de comportarse. Me acomodo en la silla, miro las mesas de billar de la biblioteca y recuerdo los buenos tiempos cuando jugába