Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Seite 300

después de eso —dice y oigo la sonrisa en su voz. Me giro y le miro con el ceño fruncido. —¿Se te olvida lo de anoche y lo de esta mañana? —le pregunto con un mohín. —No podría olvidarlo —dice sonriendo. Con esa sonrisa parece joven, despreocupado y feliz. Me coge el culo con las manos—. Tiene un culo fantástico, señora Grey. —Y tú también. Pero el tuyo sigue tapado —le digo arqueando una ceja. —¿Y qué va a hacer al respecto, señora Grey? —Bueno, creo que le voy a desnudar, señor Grey. Enterito. Él sonríe. —Y yo creo que hay muchas cosas dulces en ti —susurra refiriéndose a la canción que sigue sonando, repetida una vez tras otra. Su sonrisa desaparece. Oh, no. —Tú sí que eres dulce —le susurro, me inclino hacia él y le beso la comisura de la boca. Cierra los ojos y me abraza más fuerte—. Christian, lo eres. Has hecho que este fin de semana sea especial a pesar de lo que le ha pasado a Ray. Gracias. Él abre sus grandes y serios ojos grises y su expresión me conmueve. —Porque te quiero —susurra. —Lo sé. Y yo también te quiero. —Le acaricio la cara—. Y eres algo precioso para mí. Lo sabes, ¿verdad? Se queda muy quieto y parece perdido. Oh, C