Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 207
nieve; parece un paisaje montañoso sacado de un dibujo infantil.
Estamos en lo que en invierno es el patio de recreo de los ricos y famosos. Y yo tengo una casa aquí. Casi
no me lo puedo creer. Y de repente resurge en lo más profundo de mi mente esa incomodidad familiar que
aparece siempre que intento acostumbrarme a lo rico que es Christian y que me provoca dudas y me hace
sentir culpable. ¿Qué he hecho yo para merecer este estilo de vida? Yo no he hecho nada, aparte de
enamorarme.
—¿Has estado alguna vez en Aspen, Ana? —me pregunta Ethan girándose, y eso interrumpe mis
pensamientos.
—No, es la primera vez. ¿Y tú?
—Kate y yo veníamos a menudo cuando éramos adolescentes. A papá le gusta mucho esquiar, pero a
mamá no tanto.
—Yo espero que mi marido me enseñe a esquiar —digo mirándole.
—No pongas muchas esperanzas en ello —dice Christian entre dientes.
—¡No soy tan patosa!
—Podrías caerte y partirte el cuello. —Su sonrisa ha desaparecido.
Oh. No quiero discutir ni estropearle el buen humor, así que cambio de tema.
—¿Desde cuándo tienes esta casa?
—Desde hace unos dos años. Y ahora es suya también, señora Grey —me dice en voz baja.
—Lo sé —le respondo. Pero no estoy muy convencida de mis palabras. Me acerco y le doy un beso en la
mandíbula y me recuesto a su lado escuchándole reírse y bromear con Ethan y con Elliot. Mia participa en la
conversación a veces, pero Kate está muy 6