Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 195

—Necesito control, Ana. Igual que te necesito a ti. Solo puedo funcionar así. No puedo dejarme llevar. No puedo. Lo he intentado… Y bueno, contigo… —Sacude la cabeza por la exasperación. Trago saliva. Ese es el núcleo de nuestro dilema: su necesidad de control y su necesidad de mí. Me niego a creer que son mutuamente excluyentes. —Yo también te necesito —le susurro, abrazándole más fuerte—. Lo intentaré, Christian. Intentaré tener más consideración contigo. —Quiero que me necesites —susurra. ¡Dios! —¡Pero si te necesito! —digo con mucha pasión. Le necesito tanto… Le quiero tanto. —Quiero cuidarte. —Y lo haces. Siempre. Te he echado mucho de menos cuando estabas fuera… —¿Ah, sí? —Suena sorprendido. —Sí, claro. Odio que te vayas y me dejes sola. Noto su sonrisa. —Podrías haber venido conmigo. —Christian, por favor. No resucitemos esa discusión. Quiero trabajar. Suspira y yo le peino suavemente con los dedos. —Te quiero, Ana. —Yo también te quiero, Christian. Siempre te querré. Y los dos nos quedamos tumbados, disfrutando de la calma tras la tormenta. Y escuchando el latido rítmico de su corazón, me dejo llevar por el sueño, exhausta. Me despierto sobresaltada y desorientada. ¿Dónde estoy? En el cuarto de juegos. Las luces todavía están encendidas e iluminan tenuemente las paredes rojo sangre. Christian gime otra vez y me doy cuenta de que eso es lo que me ha despertado.