Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 155
cuánto quiero a ese hombre. Hannah llama a la puerta, lo que me distrae y me devuelve a la realidad.
Kate está fantástica. Lleva unos vaqueros blancos ajustados y una camisola roja y parece lista para poner
patas arriba la ciudad. Cuando llego la veo charlando animadamente con Claire, la chica de la recepción.
—¡Ana! —grita envolviéndome en uno de esos abrazos tan típicos de Kate. Luego extiende los brazos
para separarse un poco y me mira de arriba abajo.
—Ahora sí que pareces la mujer del multimillonario. ¿Quién lo habría dicho al ver a la pequeña Ana
Steele? Se te ve tan… sofisticada. —Sonríe y yo pongo los ojos en blanco. Llevo un vestido recto de color
crema con un cinturón azul marino a juego con los zapatos planos.
—Me alegro de verte, Kate —digo abrazándola.
—Bien, ¿adónde vamos?
—Christian quiere que nos quedemos en el piso.
—¿Ah, sí? ¿Y no podemos tomarnos un cóctel rapidito en el Zig Zag Café? He reservado una mesa.
Abro la boca para protestar.
—Por favor… —suplica y pone un mohín muy dulce. Se le deben de estar pegando esas cosas de Mia.
Ella antes no hacía esos gestos. La verdad es que me apetece mucho un cóctel en el Zig Zag. Nos lo pasamos
muy bien la última vez que fuimos y está cerca del apartamento de Kate.
—Uno —digo extendiendo el dedo índice.
Sonríe.
—Uno.
Me coge del brazo y salimos en dirección al coche, que está aparcado en la acera con Sawyer al volante.
Nos sigue la señorita Belinda Prescott, que es nueva en el equipo de seguridad: una mujer afroamericana con
una actitud bastante firme y autoritaria. Todavía no me acaba de caer bien, tal vez porque es demasiado fría y
profesional. Su contratación no es definitiva aún, pero como el resto del equipo, la ha elegido Taylor. Va
vestida como Sawyer, con un traje pantalón oscuro y discreto.
—¿Puedes llevarnos al Zig Zag, por favor, Sawyer?
Sawyer se gira para mirarme y sé que está a punto de decir algo. Obviamente ha recibido órdenes. Duda.
—Al Zig Zag Café. Solo vamos a tomar una copa.
Miro a Kate con el rabillo del ojo y veo que está observando a Sawyer. Pobrecito…
—Sí, señora.
—El señor Grey ha pedido expresamente que ustedes fueran al piso —apunta Prescott.
—El señor Grey no está aquí —le respondo—. Al Zig Zag, por favor.
—Sí, señora —repite Sawyer con una mirada de soslayo a Prescott, que inteligentemente se muerde la
lengua.
Kate me mira con la boca abierta como si no se pudiera creer lo que está viendo y oyendo. Yo frunzo los
labios y me encojo de hombros. Vale, soy un poco más autoritaria de lo que era antes. Kate asiente mientras
Sawyer se introduce en el tráfico de primera hora de la noche.
—¿Sabes que las nuevas medidas de seguridad adicionales están volviendo locas a Grace y a Mia? —me
cuenta Kate.