Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 154
Sonrío. Mi subconsciente me mira un poco enfadada: ¿Ves? Él hace lo que dice que va a hacer…
—Bueno, señor Grey, me alegro de que uno de los dos sea tan puntilloso.
Christian se ríe.
—Señora Grey, tiene un don inconmensurable para la hipérbole. ¿Qué voy a hacer con usted?
—Estoy segura de que se te ocurrirá algo imaginativo. Siempre se te ocurre algo.
—¿Estás flirteando conmigo?
—Sí.
Noto que sonríe.
—Tengo que irme, Ana. Haz lo que te he dicho, por favor. El equipo de seguridad sabe lo que hace.
—Sí, Christian, lo haré. —Vuelvo a sonar irritada. Vale, he captado el mensaje…
—Te veo mañana por la noche. Y te llamo luego.
—¿Para comprobar lo que estoy haciendo?
—Sí.
—¡Oh, Christian! —le regaño.
—Au revoir, señora Grey.
—Au revoir, Christian. Te quiero.
Inspira hondo.
—Y yo a ti, Ana.
Ninguno de los dos cuelga.
—Cuelga, Christian… —le susurro.
—Eres una mandona, ¿lo sabías?
—Tu mandona.
—Mía —dice—. Haz lo que te digo. Cuelga.
—Sí, señor. —Cuelgo y me quedo mirando estúpidamente al teléfono.
Unos segundos después aparece un correo en mi bandeja de entrada.
De: Christian Grey
Fecha: 25 de agosto de 2011 13:42
Para: Anastasia Grey
Asunto: Mano suelta
Señora Grey:
Me ha resultado tan entretenida como siempre por teléfono.
Haz lo que te he dicho, lo digo en serio.
Tengo que saber que estás segura.
Te quiero.
Christian Grey
Presidente de Grey Enterprises Holdings, Inc.
Él sí que es un mandón. Pero con una llamada de teléfono toda mi ansiedad ha desaparecido. Ha llegado
sano y salvo y está demasiado preocupado por mí, como siempre. Me rodeo el cuerpo con los brazos. Dios,