Literatura BDSM Cincuenta sombras liberadas | Page 136
que me atan sin conseguir nada. Quiero tocarle, pero me pierdo… me pierdo en esta traicionera sensación.
—Por favor… —le susurro de nuevo suplicante y el placer me llena el cuerpo desde el cuello hasta las
piernas y los dedos de los pies, tensándolo todo a su paso.
—Tienes unos pechos preciosos, Ana —gime—. Algún día te los tengo que follar.
¿Qué demonios significa eso? Abro los ojos y le miro con la boca abierta mientras sigue chupando. Mi piel
responde a su contacto. Ya no siento la blusa húmeda ni su pelo mojado. No siento nada aparte del fuego.
Arde deliciosamente con un calor que nace de lo más profundo de mi interior. Todos los pensamientos
desaparecen cuando mi cuerpo se tensa y los músculos aprietan… listos, muy cerca… buscando la liberación.
Él no se detiene, no deja de chupar y de tirar, volviéndome loca. Quiero… quiero…
—Déjate ir —jadea Christian.
Y yo lo hago, bien alto, mi orgasmo haciéndome estremecer el cuerpo. Entonces él para esa tortura tan
dulce y me abraza apretándome contra él a la vez que mi cuerpo entra en la espiral del clímax. Cuando por fin
abro los ojos, tengo la cabeza apoyada en su pecho y él me está contemplando.
—Dios, cómo me gusta ver cómo te corres, Ana. —Suena maravillado.
—Eso ha sido… —Me faltan las palabras.
—Lo sé. —Se acerca a mí y me besa, todavía con la mano en mi nuca, sujetándome la cabeza ladeada para
poder darme un beso profundo, lleno de amor y de veneración.
Me vuelvo a perder en ese beso.
Se aparta para respirar y sus ojos tienen ahora el color de una tormenta tropical.
—Ahora te voy a follar con fuerza —murmura.
Madre mía. Me agarra por la cintura, me levanta de entre sus muslos y me sienta más cerca de sus rodillas.
Con la mano derecha se desabrocha el botón de los pantalones azul marino y con la izquierda me acaricia el
muslo arriba y abajo, parándose cada vez que llega al borde de las medias. Me está mirando fijamente.
Estamos cara a cara y yo estoy indefensa, atada y en sujetador y medias. Creo que este es uno de nuestros
momentos más íntimos; aquí, cerc