Los Negritos
Yadira Coz
Como cualquier mañana salí de casa con dirección al colegio, parecía un día normal pero me equivoqué.
— Madre me voy, ya llegó el autobús del colegio.
En el camino María empezaba con sus preguntas que ha cualquiera vuelve loco.—¿ Hiciste la tarea de mate?—¡ No!—¿ Y la tarea de comu?—¡ Peor! Y así hasta llegar al colegio. En fin, yo pasaba mi vida entre risas y peleas. Pero esa mañana el chofer cambió de ruta.
Cuando pasamos por el puente Calicanto vi una avecilla muy extraña, no se acostumbraba a ver ese tipo de aves en la ciudad. Me quedé mirándola hasta que la voz de un amigo hizo que volviera en sí.
Al llegar al colegio la directora nos recibió enojada debido a nuestra tardanza. La maestra era una joven recién graduada y apuesta, pero eso a mí no me importaba, solo esperaba que llegue la hora de salida para ir a Calicanto. Contaba y contaba los minutos, impaciente comencé a dibujar el ave.—¿ Te sientes bien?— Sí maestra. Durante toda la clase mi curiosidad quería saber qué hacia ese tipo de ave en ese lugar. De repente la directora entró.
— Alumnos les comunico que faltan tres semanas para las fiestas navideñas así que tenemos que adornar nuestro prestigioso colegio, por esa razón el día de hoy se suspenderán las clases.
—¡ Suspender las clases!— dije emocionado, cogí la mochila y salí. Quería matar la curiosidad de ver a esa avecilla.
Al llegar a Calicanto no encontré absolutamente nada, lo que buscaba ya no estaba ahí. Al mirar encontré desechos y más desechos de ladrillos.
Esa tarde pasé por el río Huallaga, de rato en rato me detenía y echaba piedras al río, al volver la vista atrás me di cuenta que había caminado tanto que llegué hasta San Rafael.
En realidad no entendía lo qué es- pág. 5 de 16