Leyendo en el IES Virgen de Valme March, 2015 | Page 8

para salir de ese estado de constante devenir, esa montaña rusa de sentimientos que tan pronto lo hacen el hombre más feliz de la Tierra, como el más desdichado.

Frente a Werther, su figura antagónica, Albert, es un hombre moderado y reflexivo, estable y tranquilo, y que se deja guiar siempre por la razón. Este acepta las normas morales establecidas por la sociedad y por ello ve el suicidio con malos ojos, pues es un delito y un pecado, castigado por la sociedad y por Dios. Pero también porque, a su entendimiento, una persona que se decide a quitarse la vida ante cualquier contratiempo o dificultad que se le presenta en el camino no es más que un cobarde, que no tiene la tenacidad ni la osadía de enfrentarse a sus problemas y afrontar los golpes que la vida nos da. Y más aun si esa persona, como el mismo dice es “un hombre de talento, cuya inteligencia menos limitada le permite ver el anverso y el reverso de las cosas.”, pues en ese caso sabe diferenciar entre lo que es correcto, y no dejarse obnubilar por las emociones pasajeras, a diferencia de aquellos cuyo escaso entendimiento los incita a pensar en el suicidio como una alternativa de escapar a los sufrimientos que la vida les infringe.