Leyendo en el IES Virgen de Valme March, 2015 | страница 7

tener las fuerzas suficientes para recobrarse, no debemos condenar a quien “para huir de sus angustias se entrega a la muerte”, a fin de acabar con el dolor que se apodera de su alma.

Nuestro protagonista está fervientemente enamorado de una mujer que no puede corresponderle, no porque no sienta lo mismo que él, sino porque está casada con otro hombre. Esto convierte su amor en imposible, y sin embargo, eso no impide que deje de desearla, de añorarla y de sentirse atraído por cada pequeño detalle de ella. A pesar de ser consciente de que no debería sentirse así, no puede frenar sus emociones y esto lo aflige cada vez más, haciendo del suicidio una opción más que apetecible para acabar con su dolor. Pero no es solo su pena amorosa lo que le empuja a ello, sino también su deseo de rebelarse contra una sociedad burguesa y pedante que detesta y de evadirse de una vida de hastío y tedio.

Como un héroe propio del romanticismo: sentimental, apasionado, impulsivo y rebelde, Werther se deja arrastrar por sus emociones, lo que convierte cada muestra de cariño de Charlotte en una razón para vivir y cada rechazo y desengaño en un motivo para quitarse la vida. Por esta razón es tan afín a la idea del suicidio, se siente identificado con quienes experimentan lo mismo que él, y considera esta posibilidad como la mejor alternativa para salir de ese estado de constante devenir, esa montaña rusa de sentimientos que tan pronto lo hacen el hombre más feliz de la Tierra, como el más desdichado.