mayo cumpliremos un año.
Tras esta brevísima explicación, dimos inicio con la selección de
lecturas que teníamos programada. Yo tomé el micrófono de nuevo
y di lectura a una historia de Tizpunkán de nuestro primer número
llamada “Mito urbano", a veces es bueno un poco de morbo para
captar la atención, y esa historia, tal vez fue más que un poco. Las
risas del público resonaron durante gran parte de esta lectura. Al
terminar, hubo un gran aplauso por parte del respetable, y cedí la
palabra de nuevo a Lupita, quien dio lectura a un par de poemas
de la última edición, "Encontrar, amar, morir" y "Deja que brille
tu virtud" de Mayra Juárez Herrera, con quien habíamos acordado
leer estos poemas en su representación, mientras que me dirigía a
la barra a pedir un pulque. El público escuchó atento la lectura y
aplaudió alegre al terminar.
Retomé la palabra y enseguida di lectura al cuento "IQ 180" de
Berenice Hernández Andrade, que aparece en el número 3 de LETRINA, un cuento de mis favoritos en la revista hasta ahora, pero
quizá un poco difícil de seguir como oyente (y más escuchando una
garganta reseca sin solución aparente, curiosamente ya me habían traído el pulque y yo ni en cuenta, cuando Marco se lo estaba
tomando), ya que capté varias miradas confusas. Al terminar este
cuento continuaron los aplausos ya con un tono más cortés.
Lupita leyó otro cuento del mismo tercer número, "El espantapayasos" de Gladis Zaira Espinosa. Cabe hacer mención de que gracias a
la calmada y a la vez cálida voz con que Lupita realiza sus lecturas,
a pesar de que el público lucía ya un poco cansado de escucharnos,
aplaudió aún enérgico.
Tras consultar a un público ya silente, sobre si deseaban seguir
escuchándonos, tomamos un descanso para beber algo, descanso
del cual ya no volvimos, pues tras conectar mi celular a la consola
como me había indicado la encargada, al terminar la canción que
puse, (“Come Undone” de Duran Duran) se acercó a preguntarnos
si ya habíamos terminado, comentario que aunque era una pregun6