tra llegada a la encargada del lugar, que para mi sorpresa era una
persona distinta y no Alondra, la chica con quien había pactado la
presentación. Esta señora me dio la impactante noticia: "Nada más
que no tenemos proyector.” Casi vomito de la impresión, esto pasaba a arruinar casi por completo la presentación.
Ni modo, tuvimos que ajustar el plan. Descarta