ta, yo asumo total responsabilidad de haber interpretado más como
una afirmación que como una pregunta.
Apagamos la laptop y recogimos el equipo de sonido. Tras despedirnos de los amigos de Marco, nos dispusimos a agradecer a la
encargada por el espacio y tiempo y… de sorpresa nos llegó uno de
los meseros con un mezcal de cortesía para cada quien, con todo
y su limón, sal y hasta naranja. Confundidos bebimos el mezcal
con prudencia pero también con un poco de prisa, pues eran ya las
9:45 y aún podíamos abordar el transporte público hacia nuestros
hogares.
Tras terminar el mezcal, fuimos con la encargada a dar las gracias
y retirarnos y ella se disculpó por la falta del cañón. Nos retiramos del lugar yo, Lupita y Marco, pero antes de salir el mesero nos
alcanzó para cobrarnos los 15 pesos del pulque que había pedido y
sin percatarme, había llevado a la mesa y que Marco se había bebido, razón por la cual él mismo se ofreció a pagarlo. Con un sabor a
agridulce, sin embargo, sintiéndonos un poco más experimentados
en este campo de la promoción cultural, salimos a la fresca noche
de ese sábado al clamor de los jóvenes que rondaban por las calles,
dispuestos a disfrutar de la fiesta, faltaban diez minutos para las 10
de la noche.
Lo importante fue que la gente disfrutó la lectura.
Moraleja de la historia: Siempre trata de llevar tú el proyector a las
presentaciones.
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