mi lado, y sin embargo, me buscaré allá afuera: tomaré un tren o un
barco, descifraré el invierno con besos para nadie y cartas a todos
lados. Lo más seguro es encontrarme detrás de la piel abriendo
cartas de nadie para un desbesado.
Si soy capaz de defenderme antes de abandonar a mis demás estaré
a salvo. Hay muchos que se van de sí mismos y no regresan hasta
que una dosis de realidad los hace retornar, pero esa dosis es para
cabrones muy avanzados y yo apenas soy medio cabrón.
Indudable tanta lógica en este mundo, la matemática ha sabido distribuir soledades y multiplicar cada destino por un retazo de vida al
día.
Vícktor M. Próspero Rangel. Tempor de tiempo
contemplo. Profesor de Teatro. Tingambato, Mich.
Egresado de la Esc. De Lengua y Literaturas Hispánicas. UMSNH
36