mente.
Para pagar ciertos gastos, y por un falso sentido de autosuficiencia,
vendió su plaza, cuál fue su sorpresa que su amante, a varios meses
de haber terminado su relación, se apareció un día en la puerta de
su casa y en un acto repentino de culpa le confesó a la esposa de Simón que el hijo que esperaba era de él y que cuando le confesó esto
a su marido, este, como era de esperarse, se puso como loco y tomó
sus cosas y ya eran cinco días que no sabía de él y ella no podía sola
con el hijo