La suerte de Simón
S
imón, una persona normal de cuarenta y tantos, se levanta en
la mañana y sale a caminar, pasea todos los días por un parque
cerca de su casa y porque tiene tiempo para salir a pasear todos los
días.
Resulta que, Simón es una persona que no tiene trabajo, enfermo
de la presión y cansado de la vida, vive gracias a la caridad de sus
dos hijos que, con tal de no verlo en la casa haciendo sufrir a su
madre, hace ya dos años que le pagan una casa y una pensión para
sus gastos. ¿Cómo llegó a esto? es algo bastante normal, de hecho,
cuando alguien le pregunta de su vida contesta que él trabajaba
para el gobierno. Nada importante realmente, tenía su oficina, llegaba temprano, se iba a sus horas, emprendió negocios con sus ahorros, invirtió en dos talleres mecánicos, ganaba lo que quería -decía
él - en vacaciones organizaba viajes a la playa, comidas familiares,
tenía a sus hijos en escuela de paga, era buen padre en realidad, incluso le consiguió trabajo a sus dos hijos cuando aún no acababan
la universidad; pero y ¿entonces que pasó? Lo mismo decía la gente
al escuchar esto.
Mira, durante mucho pensé lo mismo y no entendía; ¿Sabes? creo
que todo comenzó un día que, en un restorán después de probar lo
que pidió, dijo en tono sarcástico: “Prefiero comer basura que esta
porquería”, de ahí, dice:
-Vino a la tormenta.
Una secretaria que fue su amante durante muchos años, cansada
de la falta de amor de Simón, se casó repentinamente con uno de
los repartidores. Esto le cambió el humor a Simón y empezó a salir
de juerga con su compadre, después con amigos de oficina, después
con sus trabajadores y así, hasta que ya no había día que no estuviera crudo o borracho, después de tanto, no hay cartera que aguante.
Cerró los talleres, empezó a pedir prestado y claro, la familia le
puso el alto. Se dijo a sí mismo que ya no tomaría más y como era
de esperarse, a la semana de abstemio, se enfermó grave29