LETRINA LETRINA #7 Mayo -junio 2013 | Seite 30

La suerte de Simón S imón, una persona normal de cuarenta y tantos, se levanta en la mañana y sale a caminar, pasea todos los días por un parque cerca de su casa y porque tiene tiempo para salir a pasear todos los días. Resulta que, Simón es una persona que no tiene trabajo, enfermo de la presión y cansado de la vida, vive gracias a la caridad de sus dos hijos que, con tal de no verlo en la casa haciendo sufrir a su madre, hace ya dos años que le pagan una casa y una pensión para sus gastos. ¿Cómo llegó a esto? es algo bastante normal, de hecho, cuando alguien le pregunta de su vida contesta que él trabajaba para el gobierno. Nada importante realmente, tenía su oficina, llegaba temprano, se iba a sus horas, emprendió negocios con sus ahorros, invirtió en dos talleres mecánicos, ganaba lo que quería -decía él - en vacaciones organizaba viajes a la playa, comidas familiares, tenía a sus hijos en escuela de paga, era buen padre en realidad, incluso le consiguió trabajo a sus dos hijos cuando aún no acababan la universidad; pero y ¿entonces que pasó? Lo mismo decía la gente al escuchar esto. Mira, durante mucho pensé lo mismo y no entendía; ¿Sabes? creo que todo comenzó un día que, en un restorán después de probar lo que pidió, dijo en tono sarcástico: “Prefiero comer basura que esta porquería”, de ahí, dice: -Vino a la tormenta. Una secretaria que fue su amante durante muchos años, cansada de la falta de amor de Simón, se casó repentinamente con uno de los repartidores. Esto le cambió el humor a Simón y empezó a salir de juerga con su compadre, después con amigos de oficina, después con sus trabajadores y así, hasta que ya no había día que no estuviera crudo o borracho, después de tanto, no hay cartera que aguante. Cerró los talleres, empezó a pedir prestado y claro, la familia le puso el alto. Se dijo a sí mismo que ya no tomaría más y como era de esperarse, a la semana de abstemio, se enfermó grave29