LETRINA LETRINA #7 Mayo -junio 2013 | Página 32

-Pues acostúmbrate amigo mío porque al paso que voy mañana el puente será mío, o por lo menos tendremos que compartirlo. -Jajajaja es lo más ridículo, váyase amigo y regrese a su casa con su familia. Simón le contó su historia y Mateo, como niño que escucha un cuento de su madre bajo las cobijas de su cama, escuchó cada palabra. Parecía que todo lo que Simón decía Mateo lo vivía en su cabeza. Cuando acabó Simón, Mateo le contestó: -Lo ves amigo, vuelve a tu vida con tu esposa y con tus hijos a disfrutar tu vida no pierdas más tiempo. -Bueno ¿Qué no escuchas? ¿Eres sordo, tonto o te haces el gracioso? Te acabo de contar mi vida porque terminé con el hombre más miserable debajo de un puente y no entiendes. -Mire señor, puede que sea el más miserable pero mi peor error fue haber olvidado mi vida: de dónde soy, cómo llegué aquí. Si un solo día pudiera recordar por dónde vine, regresaría siguiendo mis pasos. Debo de ser hijo, padre y hermano pero me han olvidado o me han ignorado. Tú que sabes de dónde vienes ¿Por qué no regresas? tu vida no es tan mala, tienes la oportunidad de ser algo de lo que un día fuiste. -Mmm… con razón se olvidaron: mártir y filósofo. Claro, la vida es maestra y vaya que tienes vida. Ten unas monedas, mañana nos vemos, a ver de qué platicamos viejo loco, pero gracias por la lección de humildad. Y así Simón se dio la vuelta y dejó a Mateo con un vacío en su alma. No es lo mismo saberse miserable a que alguien igual de miserable se burle de tu buena voluntad. A la mañana siguiente, cuando llegó debajo del puente encontró a un encargado del parque llevándose a los amigos de Mateo en una bolsa negra. 31