LETRINA LETRINA #7 Mayo -junio 2013 | Page 26

vasos alzados de somníferos infalibles, cuchillas de una certeza irrevocable y afilada como la hoja final de un cuento que no puede ser regresada, lanzamientos a un vacío mas vacío que el vacío interior, drogas tan dulces que hasta un niño miraría con una sonrisa. No. Nadie levante la mano para señalarnos. Aquel que ama la vida no puede ofender a quien la aleja. Hay algo que viene desde las páginas de las constelaciones. Se llama Destino. Y por su principio fui un niño, y luego lo que fui… en fin… a su hora. ¿Quién dice que nos hemos amputado la posteridad? Es bueno decirlo para todos: permanecemos. Porque el dolor, el dolor -o algo que ya no sé diferenciarnos ha hecho inmortales, porque nuestra vida fue digna en el arte de la autodestrucción. Permanecemos en la memoria de un hombre al que no vemos, en una fotografía pegada a un muro de lamentaciones, en una plática morbosa, en una carta iracunda, en un poema que brilla como una hebra de pensamiento astral. Nadie escriba sobre nuestra lápida una palabra de desprecio. Yo alargo la mano hacia ti desde acá, que quisiste, que pudiste ser.