LETRINA LETRINA #6 Marzo - abril 2013 | Page 35

dio cuenta que no tenía derecho a manipular desde afuera su destino y entonces se dedicó a vivir la vida con ellos como si no tuviera en sus manos los signos y los horizontes de cada quien. Aquella experiencia intensa, irrenunciable, con la lectura, la cambió totalmente. Se volvió amable con la gente que acudía a su oficina a solicitar sus servicios. Para todos había una sonrisa auténtica que sabía detenerse en la raya donde podía ser confundida con coquetería. Aprendió a mirar las cosas que le rodeaban con optimismo y siempre tenía una frase de aliento para los otros, los que se atrevían a confesarle algún problema. Con su marido no fue diferente. Se volvió tolerante con sus requerimientos, como una sirvienta que no protesta ni se queja ante la carga que se le ha echado encima. Recorría las horas del día con ese ánimo porque sabía que al llegar la noche la espera