LETRINA LETRINA #5 Enero- febrero 2013 | Página 31

historia te atrapa por un momento hasta que sientes algo frío en la punta de tu pie, es agua. Una ola llegó hasta donde tú estás sentado leyendo. Escuchas el eco de su voz, te grita, grita tu nombre. Cuando te paras y la buscas con la mirada, no la ves. No hay nadie, no hay nada. Sólo el silencio, la oscuridad recién llegada y un mar que parece no tener fin. Pero sigues escuchando su voz, porque está en tus recuerdos, en tu ser. Sabes ya que no hay nada que hacer. El mar te la arrebató así, tan rápido, tan callado, tan insensible; justo frente a ti. No pudiste hacer nada, te dejó solo, de nuevo estás solo. La sangre escurre por tu mano y la primera gota cae sobre tu pie y después otra, que esta vez cae sobre el piso blanco, y otra y otra. No sientes el dolor o quizá no quieres sentirlo porque estás sintiendo el otro dolor, el que no te deja dormir, el que desespera, el que desgasta, el que mata. Prendes la luz y pisas como si nada el charco que ya hay de tu propia sangre. Tomas su foto, es de ese mismo día, está tan sonriente, parada en la playa bajo la luz del sol con el traje de baño que tú le regalaste. Azul como sus ojos, como sus grandes ojos azul claro que están mirándote. Que parecen haber sido extraídos del mar que la rodea. La sangre sigue cayendo. Ya no te queda nada, sólo esperar volver a ver ese mar. 30