LETRINA LETRINA #4 Noviembre - diciembre 2012 | Page 40

chica. -No te voy a dejar aquí- reafirma el chico. -No es para tanto- dice ella –sólo falta un kilómetro, pueden ir y venir enseguida, aquí los estaré esperando-No te voy a dejar aquí- contesta él. -Ya vete- le dice ella, apartando la mirada- entre más rápido te alejes, más pronto regresarás…. Te estaré esperando. Ella suelta la mano del chico y retrocede unos pasos; él comprende que se tiene que ir, comienza a correr tan rápido como puede, tratando de alcanzar al médico, quien le hace señas para que se apresure. Mientras corre, aquél muchacho de cabello rojizo, grita internamente, las lágrimas bajan por su rostro; se pregunta por qué tiene que abandonar a tan frágil criatura en ese camino, ¿Por qué no pudo protegerla?... ¡¿Por qué tuvo que casi acabarse el aire de su máscara?!... Sabe que él fue un tonto al no checarla antes de partir; ¡Se suponía que debía protegerla! ¡Se lo había prometido!... y ahora la dejaba sola, en ese terrible camino y con el aliento de vida escapándosele de las manos. Trata de limpiarse las lágrimas antes de alcanzar al doctor, aumenta su velocidad, quiere llegar lo antes posible, quiere regresar lo antes posible por ella, tenerla en sus brazos, decirle que le cumplió la promesa. Corre aún más fuerte, alcanza al doctor; los dos se alejan, desde una larga distancia, que le parece infinita, la chica los ve cada vez menos; ella está ahí, parada en medio de la carretera, tiene miedo, no de ser