LETRINA LETRINA #4 Noviembre - diciembre 2012 | Page 39
Las pilas de basura que había, desencadenaron la salida del magma,
empezaban ya a verse por todas partes, y como en todo el mundo,
inundaban la ciudad; sin embargo, ese parque era de los pocos sitios
que quedaban despejados, aunque el fétido aroma de la basura, ya tan
cercana, envolvía al lugar.
- ¡Ahí está el camino!- el médico grita -¡Apresúrense!
Pero los dos chicos se detienen un instante, el aliento les falta y las
piernas casi no les responden; están fatigados por tan largo camino
recorrido.
-¿Cómo te sientes?- pregunta él
- Ya lo sabes- contesta triste la frágil chica –Vamos, tenemos que seguir,
no quiero continuar así.
El muchacho sujeta aún más fuerte la mano de ella, quien le responde
con una delicada sonrisa; los dos tratan de correr hacia el camino, donde
el médico enojado los espera.
-¿Qué están haciendo?- les grita de nuevo -¡Apresúrense! ¡Ya estamos
muy cerca, falta como un kilómetro! ¡Puedo ver los edificios desde aquí!
¡Vamos!
Él empieza a correr, creyendo que los dos jóvenes le siguen el paso; pero
ellos están quietos en la acera, mirándose el uno al otro a los ojos.
-No te voy a dejar aquí- le dice el muchacho acariciándole la mejilla.
-Sé lo que quieres hacer y no te voy a dejar que lo hagas- contesta la