LETRINA LETRINA #4 Noviembre - diciembre 2012 | Page 31
Victor Lovera S.
“¿Qué tanto mira allá afuera?” Sales de tus
pensamientos, ves cómo se acerca a mirar a través de la
ventana un enfermero que, por cinco segundos, se queda
detenido entre el tiempo de los edificios y el tiempo que
llevas imposibilitada en esa cama. Le confiesas que quieres
ver gente fluir, que ya estás cansada de ver los mismos
edificios. Te sonríe nervioso sin saber qué hacer y resuelve:
“ya le van a traer su comida”.
{
L A VENTANA
}
Los tres cuadros colgados en aquella pared, acomodados en
serie y mostrando en conjunto un solo paisaje de edificios,
dejan de ser la pintura de algún artista desconocido y se
te manifiestan como lo que realmente son, en el momento
en que pasa en línea ascendente y de izquierda a derecha
una bandada de palomas. “Hermosa vista, ¿no?”, te dice
la enfermera que llega con tu desayuno; ves la charola que
contiene lo suficiente como para alimentar a un bebé de año
y medio, tomas aire profundamente, miras a algún punto
de un cielo imaginario y junto con una exhalación difícil
abandonas de nuevo tus ojos sobre la ventana. Vivir en un
hospital siempre te pareció una idea de locos: “primero
muerta”, decías; pero la vida tiene un orden designado
para todos, y en el tuyo primero está enfermar.