LETRINA LETRINA #11 Enero - febrero 2014 | Page 50

- Con razón dicen que estás loquito, ese Pato no te contestará. -Claro que sí, ¡Patmo puede hablar!- empecé a gritar y apretar a Patmo a mi pecho, mientras mis ojos se enrojecían- ¡Él habla! -También dicen que eres un niño muy llorón, así que ni te pongas a llorar que yo no caeré en esas cosas- puso su dedo en mi frente- Cállate cray beybi. Y me callé. Soporté las lágrimas y apreté a Patmon. La muchacha se quedó callada, se encorvó y recargó su mentón entre las dos manos. Traía un vestido verde oscuro, largo, una bolsa de color negra y unos zapatos extraños. Tenían una aguja larga, que levantaba el tobillo. -¿Qué son?- pregunté al señalar sus pies. -Estos… pues son- la muchacha se quedó pensando- ¿Como se dice en español?… ¡ah si! tacones. -¿Tacones? ¿Y para qué sirven? -Sirven para lastimar los pies de las mujeres, pero como somos de tontas preferimos vernos cuul a sentirnos cuul. -¿Qué es cuul? - Cuul, es ser crasi- dijo ella soltando una enorme sonrisa- y ser crasi es ser loco. -Mi mamá dice que eso está mal, porque las personas locas, las otras personas no las quieren y si no te quieren dice mi mama que eso es malo. - No le hagas caso a tu mamá, ella está más loca que todos- sonrió. - Le diré que le dijiste loca… -¡Tía!- gritó la muchacha. Mi mamá estaba hablando con varias señoras 50