LETRINA LETRINA #11 Enero - febrero 2014 | Page 28

por ejemplo, la compra de materiales o de la venta del traje, no las utiliza, según Raúl Ávila (2005). Hay actividades que requieren del silencio, en donde las palabras no son pronunciadas. La actividad textil no escapa de estas condiciones de silencio, por lo que el vocabulario de esa área es a la vez pasivo y fundamental, tanto de los artesanos, como de danzantes y observadores. Como resultado de un primer acercamiento al análisis de la indumentaria podemos decir que el número de vocablos registrados hasta el momento es de 150 palabras, por razones de espacio sólo mencionaré algunas: chaquetín, gaznes (con sus variaciones fonéticas y morfológicas), penacho, pantalón recto, pantalón tipo militar, chaleco, talín, carrillera, babero, talón. Otros vocablos que se registran en la confección son: cortar, trazar, poner, medir, dibujar, coser, pegar, colocar, bordar, tender, armar, pretinar, cerrar (todos estos verbos con sus diferentes conjugaciones), pretina, bolsa delantera e izquierda, bajos, brazuelo, hombreras, mangas, solapa, vivo, ojal. En cuanto a los materiales e instrumentos encontramos galeón (con sus variantes fonéticas), borlas, organza, pasamaría, listón tricolor, raso de novia, raso mexicano, raso japonés, hilo bolita, hilo encerado, hilos ancla, tijeras, regla, metro, máquina de coser, cerradora, recta, bordadora. En los datos resultantes de las grabaciones se pueden observar los siguientes fenómenos: los hablantes aumentan, a nivel fonológico, la vocal /e/ del vocablo galón, por galeón. Otro de los fenómenos fonéticos que se puede apreciar es el cambio intervocálico que se da en /e/, del mismo vocablo, por /i/, dando como resultado la variación dialectal /galión/. 28 Otro resultado que se obtuvo fue que los informantes hacen una reducción de términos a nivel morfológico, es decir, que varios vocablos se reducen a uno, por ejemplo: el pasamaría, la organza y el faldillo, al