Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 112

Diariamente comía más de dos kilos de recortes de carne, y la madre de Daniel, el Mochuelo, apuntó tímidamente una noche que el Gran Duque gastaba en comer más que la vaca y que la vaca daba leche y el Gran Duque no daba nada. Como el quesero callase, su mujer preguntó si es que tenían al Gran Duque como huésped de lujo o si se esperaba de él un rendimiento. Daniel, el Mochuelo, tembló pensando que su padre iba a romper un plato o una encella 422 de barro como siempre que se enfadaba. Pero esta vez el quesero se reprimió 423 y se limitó a decir con gesto hosco 424 : —Espero de él un rendimiento. Al asentarse el tiempo, su padre le dijo una noche, de repente, al Mochuelo: —Prepárate. Mañana iremos a los milanos. Te llamaré con el alba. Le entró un escalofrío por la espalda a Daniel, el Mochuelo. De improviso, y sin ningún motivo, su nariz percibía ya el aroma de tomillo que exhalaban los pantalones de caza del quesero, el seco olor a pólvora de los cartuchos disparados y que su padre recargaba con paciencia y parsimonia 425 , una y otra vez, hasta que se inutilizaban totalmente. El niño presentía ya el duelo con los milanos, taimados 426 y veloces, y, mentalmente, matizaba la proyectada excursión. Con el alba salieron. Los helechos, a los bordes del sendero, brillaban de rocío y en la punta de las hierbas se formaban gotitas microscópicas que parecían de mercurio. Al iniciar la pendiente del Pico Rando, el sol asomaba tras la montaña y una bruma pesada y blanca se adhería ávidamente 427 al fondo del valle. Visto, éste, desde la altura, 422 Molde para hacer quesos y requesones . 423 Contener , refrenar , templar o moderar . 424 Ceñudo , áspero e intratable 425 Lentitud y sosiego en el modo de hablar o de obrar 426 Bellaco , astuto , disimulado y pronto en advertirlo todo . 427 Ansioso , codicioso . 112