Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 111
A Daniel, el Mochuelo, le preocupaba la razón por la que en el valle no había perdices. A
él se le antojaba que de haber sido perdiz no hubiera salido del valle. Le entusiasmaría
remontarse sobre la pradera y recrearse 415 en la contemplación de los montes, los
espesos bosques de castaños y eucaliptos, los pueblos pétreos 416 y los blancos caseríos
dispersos, desde la altura. Pero a las perdices no les agradaba eso, por lo visto, y
anteponían a las demás satisfacciones la de poder comer, fácil y abundantemente.
Su padre le relataba que una vez, muchos años atrás, se le escapó una pareja de perdices
a Andrés, el zapatero, y criaron en el monte. Meses después, los cazadores del valle
acordaron darles una batida 417 . Se reunieron treinta y dos escopetas y quince perros.
No se olvidó un solo detalle. Partieron del pueblo de madrugada y hasta el atardecer no
dieron con las perdices. Mas sólo restaba la hembra con tres pollos escuálidos 418 y
hambrientos. Se dejaron matar sin oponer resistencia. A la postre 419 , disputaron los
treinta y dos cazadores por la posesión de las cuatro piezas cobradas y terminaron a
tiros entre los riscos 420 . Casi hubo aquel día más víctimas entre los hombres que entre
l as perdices.
Cuando el Mochuelo contó esto a Germán, el Tiñoso, éste le dijo que lo de que las
perdices se le escaparon a su padre y criaron en la montaña era bien cierto, pero que
todo lo demás era una inacabable serie de embustes.
Al recibir la carta del tío Aurelio le entró un nerviosismo a Daniel, el Mochuelo, imposible
de acallar 421 . No veía el momento de que el Gran Duque llegase y poder salir con su padre
a la caza de milanos. Si tenía algún recelo, se lo procuraba el temor de que sus amigos,
con la novedad, dejaran de llamarle Mochuelo y le apodaran, en lo sucesivo, Gran Duque.
Un cambio de apodo le dolía tanto, a estas alturas, como podría dolerle un cambio de
apellido. Pero el Gran Duque llegó y sus amigos, tan excitados como él mismo, no tuvieron
tiempo ni para advertir que el impresionante pajarraco era un enorme mochuelo.
El quesero amarró al Gran Duque por una pata en un rincón de la cuadra y si alguien
entraba a verle, el animal bufaba como si se tratase de un gato encolerizado.
415 Crear o producir de nuevo algo .
416 De piedra , roca o peñasco .
417 Acción de explorar varias personas una zona buscando a alguien o algo .
418 Flaco
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A lo último , al fin
420 Peñasco alto y escarpado , difícil y peligroso para andar por él .
421 Hacer callar .
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