Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 113
semejaba un lago lleno de un líquido ingrávido 428 y extraño.
Daniel, el Mochuelo, miraba a todas partes fascinado. En la espalda, encerrado en una
jaula de madera, llevaba al Gran Duque, que bufaba rabioso si algún perro les ladraba en
el camino.
Al salir de casa, Daniel dijo al quesero:
—¿Y a la Tula no la llevamos?
—La Tula no pinta nada hoy —dijo su padre.
Y el muchacho lamentó en el alma que la perra, que al ver la escopeta y oler las botas y
los pantalones del quesero se había impacientado mucho, hubiera de quedarse en casa.
Al trepar por la vertiente sur del Pico Rando y sentirse impregnado de la luminosidad
del día y los aromas del campo, Daniel, el Mochuelo, volvió a acordarse de la perra.
Después, se olvidó de la perra y de todo. no veía más que la cara acechante de su padre,
agazapado entre unas peñas grises, y al Gran Duque agitarse y bufar cinco metros más
allá, con la pata derecha encadenada. Él se hallaba oculto entre la maleza, frente por
frente de su padre.
—No te muevas ni hagas ruido; los milanos saben latín —le advirtió el quesero.
Y él se acurrucó en su escondrijo, mientras se preguntaba si tendrías alguna relación el
que los milanos supieran latín, como decía su padre, con que vistiesen de marrón, un
marrón duro y escueto 429 , igual que las sotanas de los frailes. O a lo mejor su padre lo
había dicho en broma; por decir algo.
Daniel, el Mochuelo, creyó entrever que su padre le señalaba el cielo con el dedo. Sin
moverse miró a lo alto y divisó tres milanos describiendo pausados círculos concéntricos
por encima de su cabeza. El Mochuelo experimentó una ansiedad desconocida. Observó,
de nuevo, a su padre y le vio empalidecer y
aprestar la escopeta con cuidado. El Gran Duque se había excitado más y bufaba. Daniel,
el Mochuelo, se aplastó contra la tierra y contuvo el aliento al ver que los milanos
descendían sobre ellos. Casi era capaz ya de distinguirles con todos sus pormenores.
Uno de ellos era de un tamaño excepcional. Sintió el Mochuelo un picor intempestivo en
una pierna, pero se abstuvo de rascarse para evitar todo ruido y movimiento.
428
Dicho de un cuerpo : No sometido a la gravedad .
429
Sin adornos o sin ambages, seco, estricto.
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