Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 110

en punto o si traía algún retraso. De todas las maneras, Daniel, el Mochuelo, aguardaba 406 a ver aparecer la fumosa 407 locomotora por la curva con el corazón alborozado 408 y la respiración anhelante 409 . Siempre localizaba a su padre por el racimo de perdices. Ya a su lado, en el pequeño andén, su padre le entregaba la escopeta y las piezas muertas. Para Daniel, el Mochuelo, significaba mucho esta prueba de confianza, y aunque el arma pesaba lo suyo y los gatillos tentaban vivamente su curiosidad, él la llevaba con una ejemplar seriedad cinegética 410 . Luego no se apartaba de su padre mientras limpiaba y engrasaba la escopeta. Le preguntaba cosas y más cosas y su padre satisfacía o no su curiosidad según el estado de su humor. Pero siempre que imitaba el vuelo de las perdices su padre hacía "Prrrr", con lo que Daniel, el Mochuelo, acabó convenciéndose de que las perdices, al volar, tenían que hacer "Prrrr" y no podían hacer de otra manera. Se lo contó a su amigo, el Tiñoso, y discutieron fuerte porque Germán afirmaba que era cierto que las perdices hacían ruido al volar, sobre todo en invierno y en los días ventosos, pero que hacían "Brrrr" y no "Prrrr" como el Mochuelo y su padre decían. No resultaba viable convencerse mutuamente del ruido exacto del vuelo de las perdices y aquella tarde concluyeron regañando. Tanta ilusión como por ver llegar a su padre triunfador, con un par de liebres y media docena de perdices colgadas de la ventanilla, le producía a Daniel, el Mochuelo, el primer encuentro con Tula, la perrita "cocker", al cabo de dos o tres días de ausencia. Tula descendía del tren de un brinco y, al divisarle, le ponía las manos en el pecho y, con la lengua, llenaba su rostro de incesantes 411 y húmedos halagos. Él la acariciaba también, y le decía ternezas 412 con voz trémula 413 . Al llegar a casa, Daniel, el Mochuelo, sacaba al corral una lata vieja con los restos de la comida y una herrada 414 de agua y asistía, enternecido, al festín del animalito. En las estaciones de ferrocarril , empleado que se ocupa de la recepción , expedición y entrega d e los equipajes y mercancías . 406 Esperar a que llegue alguien o algo , o a que suceda algo . 407 Que abunda en humo , o lo despide en gran cantidad . 408 Causar extraordinario regocijo , placer o alegría 409 Dicho de la respiración : Fatigosa , agitada . 410 Arte de la caza 411 Que no cesa o que se repite con mucha frecuencia . 412 Cualidad de tierno . 413 Que tiembla 414 Cubo de madera , con grandes aros de hierro o de latón , y más ancho por la base que por la boc a . 110