Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 103
La niña despertaba en la madre de Daniel, el Mochuelo, el instinto de la
maternidad prematuramente truncada. Ella deseaba una niña, aunque hubiera
tenido la carita llena de pecas como la Mariuca—uca. Pero eso ya no podría ser.
Don Ricardo, el médico, le dijo que después del aborto le había quedado el vientre
seco. Su vientre, pues, envejecía sin esperanzas. De aquí que la madre de Daniel,
el Mochuelo, sintiese hacia la pequeña huérfana una inclinación casi maternal. Si
la veía pindongueando 383 por las inmediaciones de la quesería, la llamaba y la
sentaba a la mesa.
—Mariuca—uca, hija —decía, acariciándola—, querrás un poco de boruga 384 ,
¿verdad?
La niña asentía. La madre del Mochuelo la atendía solícita.
—Pequeña, ¿tienes bastante azúcar? ¿Te gusta?
Volvía a asentir la niña, sin palabras. Al concluir la golosina, la madre de Daniel
se interesaba por los pormenores domésticos de la casa de Quino:
—Mariuca—uca, hija, ¿quién te lava la ropa? La niña sonreía:
—El padre.
—¿Y quién te hace la comida?
—El padre.
—¿Y quién te peina las trenzas?
—El padre.
—¿Y quién te lava la cara y las orejas?
—Nadie.
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Andar sin necesidad ni provecho de un sitio a otro .
384
Requesón que , después de coagulada la leche , sin separar el suero , se bate con azúcar y
se toma como refresco .
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