Leemos el camino segundo A Los chicos leemos El camino versión 2 B con introd | Page 104

La madre de Daniel, el Mochuelo, sentía lástima de ella. Se levantaba, vertía agua en una palangana y lavaba las orejas de la Mariuca—uca y, después, le peinaba cuidadosamente las trenzas. Mientras realizaba esta operación musitaba como una letanía: "Pobre niña, pobre niña, pobre niña..." y, al acabar, decía dándole una palmada en el trasero: —Vaya, hija, así estás más curiosita. La niña sonreía débilmente y entonces la madre de Daniel, el Mochuelo, la cogía en brazos y la besaba muchas veces, frenéticamente. 385 Tal vez influyera en Daniel, el Mochuelo, este cariño desmedido de su madre hacia la Mariuca—uca para que ésta no fuese santo de su devoción 386 . Pero no; lo que enojaba a Daniel, el Mochuelo, era que la pequeña Uca quisiera meter la nariz en todas las salsas e intervenir activamente en asuntos impropios de una mujer y que no le concernían 387 . Cierto es que Mariuca—uca disfrutaba de una envidiable libertad, una libertad un poco salvaje, pero, al fin y al cabo, la Mariuca— uca era una mujer, y una mujer no puede hacer lo mismo que ellos hacían ni tampoco ellos hablar de "eso" delante de ella. No hubiera sido delicado ni oportuno. Por lo demás, que su madre la quisiera y la convidase a boruga los domingos y días festivos, no le producía frío ni calor. Le irritaba la incesante mirada de la Mariuca—uca en su cara, su afán por interceptar todas las contingencias 388 y eventualidades de su vida. 385 Violenta exaltación y perturbación del ánimo 386 Amor , veneración y fervor religiosos . 387 Atañer , afectar , interesar 388 Posibilidad de que algo suceda o no suceda . 104