El castillo de los pirineos
Dentro de la obra se refutan los efectos habituales del arte, parecen iconos realistas, reproducciones exactas, no analógicas a priori, caracteres generales inherentes a la noción usual de imagen. Para penetrar mejor en la parte mas voluminosa de su obra, se considera parte del surrealismo que conviene examinar de cerca dos conceptos, sin agotar con ello todas sus consecuencias.
La “antipintura” se define como una forma de crear obras de arte plásticas que no pertenecen a sus dominios más conocidos, esto dice que no se utilizaran ninguno de los ingredientes habituales de la pintura ni conducirá a crear cuadros, se servirá de la pintura con fines totalmente distintos a los que conducen a la creación de los cuadros. Sería lo contrario de la pintura, y en todo caso excluiría la elaboración de cuadros como los que uno concibe generalmente.
. Fue utilizada con fines críticos, y por razones de oposición a la tradición. En los años 60, llamó la atención del mundo artístico a causa de las diversas tentativas destinadas a desestabilizar la pintura llamada “de caballete”. Justificaba así las artes del “nuevo realismo”, las del nadaísmo y las que relevaban una utilización post-Duchamp de los objetos, tanto en los Estados Unidos como en Europa. Duschamp de los objetos, tanto en los Estados Unidos como en Europa. Aventuras por otra parte realmente interesantes, en lo que los ingredientes creativos constaban de materiales ajenos al arte, tales como productos y desechos de la sociedad de consumo, o están ligados a ciertos aspectos particulares de esa sociedad.