Se puede decir que los temas, que le llamaban la atención a Magritte, especialmente lo que le fascinaba al atreves de los años se deriva de una selección y de un proyecto que incluye en el esa casualidad que en general ha caracterizado la producción surrealista. Por su naturaleza reacia y parsimoniosa a la hora de dar, el artista belga se va de este mundo cuando su grandeza ya ha tenido en profundidad un gran impacto del arte contemporáneo. El alejamiento de la pintura y de la predilección por el mecanismo de los códigos de la comunicación, hasta el abuso dela tautología típicos del arte conceptual han sido justificadas con la chispa que él había hecho saltar entre la imagen y la palabra, pero sin su pintura neutra el tejido de la visión y su idea no es nada fácil reflexionar en un triunfo parecido de los códigos de los significado y las definiciones que ocultaban en sus pinturas. Magritte aún tiene su esencia en donde se trabajó en función de la metáfora. No podría haber mejor destino para las obras del protagonista de nuestro tiempo, centrado siempre en la razón de su propio lenguaje que proyecta la fecundidad y fascinación de su trabajo en un futuro. El arte de Maggritte es una venganza de la poesía contra el poder de la técnica, al pensamiento filosófico, del pensamiento que no cesa de interrogar.
Esta pintura realizada por Rene Magritte, tiene elementos muy particulares que la hacen muy compleja y muy misteriosa, que en este caso el misterio es uno de los elementos principales de las obras de este pintor. Esta pintura es muy peculiar porque la manera la cual se utilizó fue muy distinta a base de forografias,que tiempo después fue una herramienta que ayudo a Rene Maggrite a seguir creando pinturas, esta es otra la manera de como descubrió su nueva técnica. Esta obra es una reafirmación de lo único e individual en la identidad y circunstancias de cada persona. El hecho que la persona en el cuadro no se vea reflejada en el espejo es básicamente una declaración: no se puede reproducir. Hay una referencia a un tema recurrente en la pintura de Magritte: el de la percepción de la identidad, vemos al otro como una construcción de nuestro intelecto, no en su verdadera identidad.
“Mi pintura es de imágenes visibles que encubren nada, ellas evocan misterio y, en efecto cuando uno ve mis pinturas se pregunta esta simple interrogante, ¿Qué significa? No significa nada también, es incognoscible” –René Magritte.