Se refiere a violación cuando en el arte pictórico que no se satisface con reproducir en la sociedad de los fenómenos visibles sino que altera y reorganiza.
No se trata de perperpectuar los fenómenos del mundo ni de hacer una copia exacta de la realidad, su idea es poder plasmar un cuerpo humano capaz de revelar su naturaleza y sus conceptos.
La capacidad de cambiar su función. Maggritte representa el cuerpo humano como una multiplicidad dispersa y fragmentada, un ejemplo muy claro es el de un rompecabezas compuesto de partes imposibles de combinar entre sí, como un juego de variaciones.
No ha fijado su mirada en la unidad armónica del cuerpo, sino más bien en la posibilidad, propia del arte. Confiere al cuerpo la facultad de liberarse en su identidad socio-cultural.
El misterio de lo visible se halla culto ene le cuerpo humano. El arte pictórico es capaz de mostrar los objetos visibles de tal forma que el cuerpo humano surge ante nuestros ojos en su verdad monstros y fragmentaria. Así también como el cuerpo real está ausente de la representación de la representación y todo cuadro no se puede mostrar sino un fragmento de lo visible.
El cuerpo está dividido en conceptos ocultos y manifiestos, en carne cubierta y carne desnuda, en la desnudes del rostro y en la desnudes oculta.
El misterio que preside el comienzo de toda visión y de toda pintura, no es otro misterio del cuerpo ,de la percepción sensible, no solo fragmentada en diversos sentidos, sino receptora de múltiples impresiones a través de un solo sentido, un efecto igualmente desconcertante lo que provoca la diferencia que existe entre el cuadro y el objeto representado en él.
El misterio del cuerpo y de la variedad de sus poderes es también el misterio de la pintura, el arte de la reproducción infiel, puede conseguir efectivamente lo que parece ser el objeto primordial de lo visible: ocultar, rechazar, reprimir.
El desplazamiento que constamos al comparar las dos vistas del cuerpo parece ser perfecto ser el efecto de otro desplazamiento: el que significa la pintura misma. Magritte plasma pictóricamente el hecho de que la pintura llena justamente mente el margen que separa la realidad visible y la visión imaginaria.