Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 267
actitud.
—¿Cómo dices?
-Vamos a hacer un trato —respondió Lola, respirando agitada —Yo dejo
que me folles, como quieras, cuando quieras, donde quieras…Y tu dejas
en paz a Marina.
Diego pareció pensarlo por unos segundos.
—No —sentenció—. Yo te follaré como quiera, cuando quiera y donde
quiera… y después, me follaré a Marina.
Empujó de nuevo a su madre contra la pared y coló su mano dentro de
la ropa interior de satén. Acarició sin ningún cuidado entre los labios, y
los abrió ligeramente para comprobar si podía extraer algo de humedad
de entre ellos. Sacó la mano, se escupió en los dedos y volvió a meterlos
dentro de las bragas, para escarbar en el interior de su madre.
Lola gritaba, intentaba zafarse, escapar, apartarlo de encima de ella,
pero el chico era demasiado fuerte y poco a poco fue sucumbiendo.
Sintió como los dedos del que había sido su niño la abrían y la penetra-
ban sin compasión, sin piedad, y se sintió como una hoja que bailaba al
viento.
—Mmmm, mamá —jadeó el hijo.
Sacó los dedos del interior de su madre, que se había propuesto no
emitir ningún sonido, y se bajó el pantalón, llevándose el bóxer con él.
Colocó su polla entre las piernas de su madre y, sin meterla, empezó a
embestir esos muslos entre los que había soñado estar desde que los vio
desnudos por primera vez.
Le azotó el culo mientras le mordía el hombro y, con la otra mano, le
sobaba las tetas, sin ninguna consideración, pellizcándole los pezones
y tirando de ellos. La quería hacer gemir, gritar, aunque fuera de dolor.