Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 268
—Te voy a hacer gritar, puta —dijo Diego, con rabia.
Se acabó de quitar el pantalón y, con la polla dura y tiesa, salió de la ha-
bitación en dirección al dormitorio de la madre.
Lola se quedó respirando, llorando, apretando su cuerpo contra la pa-
red. Pero apenas tuvo tiempo de recomponerse cuando Diego volvió,
sujetándole la muñeca a Marina, que estaba blanca como el papel y llo-
raba en silencio.
—Diego, ¿qué haces? —preguntó la chica entre sollozos.
Él no respondió, simplemente la empujó contra el suelo, donde cayó a
gatas. La levantó por la cintura, le levantó el culo y, de un solo tirón, le
arrancó las braguitas. Marina lloraba, asustada.
—¿Ves lo que me has obligado a hacer, madre? —dijo él, con locura en
la voz, agarrándose la polla —Ahora voy a tener que follarme a la puta
de tu hija porque tú eres una cobarde de mierda.
Se escupió en la polla y la colocó en la entrada del culo de su melliza.
—¡No, Diego, por favor, no! —gritó Lola, abalanzándose a él, colocán-
dose entre la polla de su hijo y el culo de su hija —¡Déjala, por favor, dé-
jala en paz!
Diego soltó una sonora carcajada. Se agarró el miembro y se acercó a
su madre. Le dio unos sonoros golpes en la cara.
—Chúpamela y me lo pensaré —le dijo, dándole con el pene en la fren-
te, dejándole un hilo de líquido preseminal en el rostro.
Lola tragó saliva, sintió que su hija la miraba, esperando que lo hiciera
para que Diego la dejara en paz.
Y lo hizo.
Cogió la polla de su hijo con una mano temblorosa, suspiró, y metió el