Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 259
Con cuidado fue aumentando el ritmo, deleitándose con el clap clap
que emitía sus ingles rebotando contra su trasero, soltando sus caderas
momentáneamente para apretujarle los pechos desde detrás.
—¡¡Ohh!! ¡¡Ohh!! ¡¡Ohh Marina!! ¡¡Ahh!! ¡¡Ahhh!!
Ambos gemían, Diego de puro placer y ella sin entender realmente
qué estaba pasando. El hermano siguió penetrándola hasta que irreme-
diablemente se corrió, derramando toda su simiente en su interior y al-
canzando un brutal orgasmo, penetrándola hasta lo más profundo para
sentir al máximo su carne en su interior. Minutos después se vistió, vol-
vió a darle la vuelta y le subió las bragas y le adecentó el vestido. La me-
lliza le miraba confundida, él la observó de arriba abajo y le dijo:
—Joder, has perdido uno de los zapatos.
R evelacion
Lola estaba al límite. Cuando sus mellizos llegaron a casa les estaba es-
perando al otro lado de la puerta. Marina parecía desorientada, proba-
blemente debido a la borrachera, a pesar de que se suponía que habían
acudido a una fiesta donde no se servía alcohol. Diego la agarraba por
la cintura, y la arrastraba con un cuidado que le pareció extraño. Pudo
ver que su hija cojeaba.
—¿Le ha pasado algo a tu hermana? –le preguntó a su hijo.
—Ha bebido mucho y ha perdido un zapato, pero hemos venido a casa
antes de que acabara la fiesta —contestó él.
Lola se mordió el labio con preocupación y se acercó a ayudar a su hija.
Juntos la llevaron a la cama de la madre, donde había dormido los últi-
mos meses. La tumbaron, y se quedaron unos segundos mirándola con
cierta preocupación, con los bucles castaño claro desparramados por la
blanca almohada y el escote ligeramente desplazado del lugar original,
pero sin mostrar nada. Lola suspiró.