Lascivia No 63 Enero 2020 Lascivia 63 Enero 2020 | Page 235

ver con bastante claridad como su hijo se pajeaba sin dejar de mirarla. La escena le horrorizó tanto que fue incapaz de reaccionar. —¡¡Ohh!! ¡¡Mm!! ¡¡Mmmm!! Diego continuó un par de interminables minutos en los que la madre estuvo a punto de tener un ataque de pánico. Finalmente eyaculó, im- pactando directamente contra el cabello de Lola, cerrando ella los ojos como si no quisiera mirar su ejecución. Complacido, sin saberse descu- bierto, se vistió de nuevo y fue a la cocina para desayunar. Limites Los quince años de Diego fueron, sin duda, los más difíciles hasta el momento. Sintiéndose abandonado por su hermana que pasaba más tiempo con sus amigas que con él, y por su madre que tenía novio oficial desde hacía meses. Aquello le reconcomía por dentro. Se sorprendió el viernes por la noche completamente solo en casa y dispuesto a comerse una pizza poco antes congelada. El aburrimiento dio paso, poco a poco, a la ansiedad. Andando por el pequeño piso sin ganas de hacer nada, maldiciendo a su familia. Lola llegó a casa algo antes de las doce, saludando desde la entrada amistosamente. —¡Buenas! Enseguida se encontró con los ojos acusadores de su hijo. —¿Marina no está? ¿Duerme en casa de Sofía? —preguntó la madre mientras cerraba la puerta con llave. —¡Y yo qué sé! —dijo él, ofuscado. —Bueno hijo, vale —fue lo único que respondió avanzando por el reci- bidor en dirección a la cocina, deduciendo ya que algo iba mal.