lugar por el río, en barca, junto con su séquito. Los demás visitantes debían entrar
por un gran patio, en el lado sur, donde se daba la limosna a los pobres y donde,
en cada aniversario de la muerte de Muntaz, se distribuían enormes sumas de
dinero entre los menos favorecidos. En el mundo musulmán, estas puertas
también tenían un fuerte simbolismo, pues representaban la entrada al paraíso:
desde el punto de vista metafísico, eran consideradas el punto de transición entre
el mundo exterior de los sentidos y el mundo interior del espíritu.
Los jardines
El complejo, alineado de norte a sur, tiene una planta rectangular de 580 m de
largo por 305 de ancho. En el centro ‘del rectángulo se sitúa un jardín cuadrado de
300 m, cuyo eje principal se extiende de sur a norte, desde la puerta hasta el
mausoleo. Con una extensión de 6,9 hectáreas, fue proyectado como
representación del paraíso terrenal, al estilo de los jardines persas introducidos en
la India por Babur, el primer emperador mogol. Originalmente contenían multitud
de flores y árboles exóticos, todo: ellos en disposición geométrica y perfectamente
simétrica: los jardineros trabajaron con el empeño consciente de traducir la
perfección celeste a términos terrenales, siguiendo una serie de fórmulas bien
conocidas. Así, el cuatro, número sagrado en e Islam, fue la base de todo el
diseño.
Los canales, símbolo de los cuatro ríos del paraíso (de los que, según la tradición,
manaba agua, leche, vino y miel), con fuentes y flanqueados de cipreses (que,
además de dar sombra, acentúan las líneas de la perspectiva), se cruzan en el
centro formando un estanque de nenúfares en mármol blanco, algo elevado del
suelo; símbolo dealKawthar, el estanque celestial de la abundancia mencionado
en el Corán, fue concebido para que el mausoleo se reflejara en sus aguas. Cada
una de las cuatro partes que delimitan los canales está dividida en dieciséis
parterres por caminos de piedra.
En la arquitectura mogol,