las siete maravillas del mundo | Seite 13

un marco unificador de compleja decoración geométrica. Denotando así, la intención de señalar el dominio en la fe coránica. Por lo tanto, la oración es el eje que configura la construcción, en donde todas aquellas se orientan hacia la santa ciudad, es decir hacia La Meca. La edificación de los majestuosos palacios fue característico de cada emperador mongol, quien luego de su muerte lo transformaba en su sepulcro y el de sus esposas costumbre emblemática de este Imperio. Cada uno de ellos fue construido en mármol, con grandes jardines como entradas al mismo. Pero sin lugar a dudas el Taj Mahal, es el más simbólico de todos ellos. Es un monumento de amor que lo imagino Sha Jahan como ofrenda a su mas amada esposa, Mumtaz Mahal, tras su muerte (1631). Este sultán mongol, era un enamorado del arte y la belleza. A el se le atribuyen más obras de artes, sin embargo todos los estudiosos están de acuerdo en que la gran gloria del Taj Mahal reside en la cuidadosa simetría con que sus elementos conocidos se han reunido para formar un conjunto de particular armonía. La construcción El edificio empezó a construirse hacia 1632, según los planos de un consejo de arquitectos procedentes de India, Persia y Asia central, aunque parece que el auténtico inspirador fue el propio emperador. Trabajaron en su realización más de 20.000 obreros; las obras del mausoleo concluyeron en 1643 y ¡as de las dependencias adjuntas en 1649. En total, el proyecto ocupó veintidós años y costó cuarenta millones de rupias. Se conocen los nombres de algunos de los maestros que participaron en la empresa: el turco Ismail Afandi, que diseñó las cúpulas; Qazim Khan, de Lahore; Chíranji Lal, de Delhi, que se encargó de los mosaicos; el cantero Amir Ah, de Beluchistán; Amanta Khan, de Shiraz (Persia), insigne calígrafo. El maestro de obras fue el turco Listad Isa; la leyenda cuenta que, cuando el edificio estuvo acabado, Jehan ordenó cortar su mano para impedir que pudiese repetir una’ obra semejante. En los escritos de un misionero portugués de la época parece aludirse a la posible intervención de un artista italiano, Jerónimo Veroneo. Aunque efectivamente vivió en Agra durante esos años, nada parece apoyar de forma seria esta hipótesis. La entrada El recinto está flanqueado al norte y al sur por dos sectores oblongos más pequeños: en el meridional se alza una puerta de piedra arenisca que da entrada al complejo y algunos edificios auxiliares de finalidad incierta; en el septentrional, paralelo al cauce del Yamuna, se levanta el mausoleo. El emperador accedía al Página 13