LAS PREGUNTAS DE LA VIDA 4.1.1.2 LAS PREGUNTAS DE LA VIDA. Fernando Savate | Page 58
Las preguntas de la vida
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En cualquier caso, sorprende la mezcla de «adoración» y desdén que en nuestro tiempo se da por la
tecnología. Es frecuente oír que las máquinas son inhumanas y las novelas de ciencia ficción han explorado
de formas alarmantes y a menudo aterradoras esta «inhumanidad». Pero lo cierto es que las máquinas pueden
ser cualquier cosa -¡mala o buena!- menos precisamente «inhumanas». Al contrario, son completamente
«humanas» porque están fabricadas de acuerdo con nuestros proyectos y nuestros deseos. Según señaló muy
bien Karl Marx en el primer libro de El capital, lo que distingue la casa que construye un arquitecto del panal
que hacen las abejas es que el arquitecto tiene un «proyecto» previo de la casa, fruto de su imaginación puesta
al servicio de sus anhelos. La abeja no tiene más remedio que hacer panales, mientras que nosotros podemos
hacer casas, palacios, chozas, chalets adosados o quién sabe qué. Nuestras obras -sean máquinas o cualquier
otro tipo de productos- son no sólo plenamente «humanas» sino incluso más humanas que nosotros mismos...
puesto que en cambio cada uno de nosotros depende de un programa biológico no inventado por la mente
humana. Las máquinas son humanas y demasiado humanas porque no provienen más que del cálculo
humano, mientras que nosotros somos también hijos del azar o de lo irremediable, pero en cualquier caso de
lo que escapa a cualquier cálculo. Tal es la principal razón por la cual resultan éticamente cuestionables
ciertos proyectos de manipulación genética o las formas de reproducción clónica que privarían al nuevo ser
humano de parte de su dotación genética azarosa, convirtiéndolo en manufactura de sus semejantes. Lo que
finalmente nos decepciona y en parte irrita de los productos técnicos (incluso de los más imprescindibles) es
que sabemos «todo» lo que son -y por tanto no admitimos que puedan volverse contra nosotros- pero lo que
nos fascina, asusta y esperanza de nuestros semejantes humanos es que nadie -¡ni ellos mismos!- pueden
saber del todo lo que son y han de ser.
Precisamente por eso, entre todas las técnicas hay una que es la más esencial, aquella de la que
cualquier otra depende y sin la que nada podría fabricarse, la gran obra de arte de los humanos: nuestra
sociedad, el artefacto que formamos todos juntos viviendo en común de acuerdo a tales o cuales
normativas... ¡y en frecuente desacuerdo sobre ellas! A comentar diversos aspectos de esta máquina social
dedicaremos el próximo capítulo.
Da que pensar...
¿Qué quiere decir que el hombre es un «animal convencional»? ¿Es lo mismo que decir que es un
animal «simbólico»? ¿Es incompatible que seamos convencionales y que tengamos «naturaleza»? ¿Se
manejan siempre en el mismo sentido los términos «natural» o «naturaleza»? ¿Qué queremos decir cuando
hablamos de «la naturaleza» de las cosas? ¿Tienen «naturaleza» todas las cosas que existen en la realidad o
sólo unas cuantas? ¿Se refiere la «naturaleza» sólo a lo que existe o también a lo que puede existir? ¿En qué
otro sentido suele emplearse la palabra «naturaleza»? ¿Es «natural» todo aquello que existe sin que
intervenga el hombre o sólo lo que no es «artificial»? ¿Somos los hombres «naturales», «artificiales».,. o
mitad y mitad? ¿Puede separarse en el hombre lo natural de lo cultural? ¿Son «natural» y «naturaleza»
términos culturales... o naturales? ¿Equivale la costumbre a una segunda naturaleza? ¿Por qué debiera ser
más «natural» el arrebato instintivo que el cálculo racional? ¿Existen valores «naturales»? ¿Qué es lo
«bueno» y lo «malo» de acuerdo con la naturaleza? ¿Puede servir la «naturaleza» como ideal para juzgar la
realidad social humana? ¿Tenemos obligación de ser «naturales»? ¿Qué es moralmente mejor: lo «natural»
o lo «artificial»? ¿Responden nuestros valores morales a lo que ordena la Naturaleza? ¿Qué quiere la
Naturaleza de nosotros? ¿Sirve lo «artificial» o cultural para remediar los males de la naturaleza, al menos
en lo que a nosotros respecta?
¿Tenemos obligaciones respecto a los seres naturales? En caso afirmativo, ¿por qué? ¿Qué es la técnica y
cómo nos relaciona con la Naturaleza? ¿Cuál es la visión de la técnica de Oswald Spengler? ¿Cuáles son las
limitaciones de la sociedad tecnológica según Martín Heidegger? ¿Son «inhumanas» las máquinas? ¿Somos
nosotros más «inhumanos» que las máquinas... afortunadamente? ¿Cuál es la obra maestra y fundamental
de la capacidad técnica humana?
Capítulo Octavo
VIVIR JUNTOS
Nadie llega a convertirse en humano si está solo: nos hacemos humanos los unos a los otros. Nuestra
humanidad nos la han «contagiado»: ¡es una enfermedad mortal que nunca hubiéramos desarrollado si no
fuera por la proximidad de nuestros semejantes! Nos la pasaron boca a boca, por la palabra, pero antes aún
por la mirada: cuando todavía estamos muy lejos de saber leer, ya leemos nuestra humanidad en los ojos de
nuestros padres o de quienes en su lugar nos prestan atención. Es una mirada que contiene amor,