Las Buenas Lenguas | Página 6

DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN

“Las luces de Powder Hill parpadeaban, las chimeneas humeaban y de una soga tendida colgaba la funda de felpa rosada de una tapa de inodoro. Vista a la distancia por un adolescente fanático y vengativo que cruzara la cancha de golf , el trozo de felpa parecía el imprimátur, el estandarte por excelencia de Powder Hill, detrás del cual marchaban en zapatos apretados las legiones de quebrados de espíritu que se dedicaban a intercambiar esposas, perseguir judíos y luchar en vano contra el alcohol. Malditos sean todos, pensaría el adolescente. Malditas las luces bajo las cuales nadie lee, maldita la música constante que nadie escucha, malditos los pianos que nadie sabe tocar, malditas las casas hipotecadas hasta los caños de desagüe, malditos por saquear de peces el océano para alimentar los visones cuyas pieles se echan encima, malditas sus estanterías donde hay un solo libro: una guía de teléfonos encuadernada en brocado rosa. Maldita su hipocresía, malditos sus eufemismos, malditas sus tarjetas de crédito, malditas sus rebajas constantes del indómito espíritu humano, maldita su pulcritud, maldita su lascivia. Y malditos sobre todo por haber diluido la potencia, el hedor, el color y el ardor que dan sentido a la vida. Aullemos, aullemos, aullemos. Pero el adolescente, como suele ocurrir con los adolescentes estaría equivocado…”

Atiendan que dice: “estaría equivocado”, no dice que “estaba equivocado”.

Y que también podemos sentir un profundo rechazo por quienes representan las banderas del lugar donde nacimos o vivimos. Aún así, siempre son mejores las convicciones –y las incertidumbres– que el fanatismo.

A principios de abril de 1982, la bandera creada por Belgrano volvía a flamear en las Islas Malvinas por voluntad de un Gobierno militar antipopular (pero también por el apoyo de gran parte de la nación) que enviaba jóvenes desabrigados e inexpertos a atravesar la horrible experiencia de la guerra.

Seis años antes, en 1976, otro Gobierno militar antipopular se apañaba en el patriotismo de la celeste y blanca para iniciar, desde el aparato estatal y en todo el territorio argentino, un sistemático plan de torturas, desapariciones, entrega, miedo y “miseria planificada”, como bien apuntó con su arma Rodolfo Walsh antes de ser asesinado por miembros de fuerzas militares o parapoliciales (que seguramente -->