DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN
El Departamento de Lengua fue el encargado de organizar el acto correspondiente al Día de la Bandera de 2011.
A continuación compartimos las palabras pronunciadas por el Prof. Germán Parmetler:
"...Lavandera argentina es una mujer nacida en este país que trabaja lavando ropa ajena. Ahora, preguntémonos, la mujer que es dueña de un Laverap, ¿no es lavandera? ¿Es empresaria solamente? Si también lava para afuera. Aunque tenga alguna lavandera (argentina o no) a su cargo ¿Y el ama de casa que lava día a día la ropa de sus hijos?, ¿no es lavandera también?
“Lavandela lusa es mejol que la bandela china”, me decía un amigo vietnamita. “La bandela china tiene lindas estlellitas, pelo… lavandela lusa es lubia, muy helmosa”.
La bandera argentina también es muy hermosa, pero no rubia. Es blanca, no morocha, y es negra, es india, colorada federal y unitaria azulceleste, como el cielo sobre el Paraná cuando hay sol. Y un sol inca en el centro, como un día lindo con una sonrisa triste. Es inmigrante, como los bisabuelos. Es peronista y unión cívica –ciudadana– . Campesina. Militar y militante, sindicalista, obrera de fábrica y de la educación. Bárbara y civilizada. Y por ser patria, repudia el coloniaje:
español, inglés, yankee, francés, o argentino mismo, o lo que sea el imperialismo. La bandera argentina es marginal, latinoamericana. Pero para muchos aún es una bandera europea. Y cuando saluda Cuba es progre, y cuando la cuestiona con malicia es gorila.
La bandera es el himno y la escarapela.
La bandera de Suecia le dio los colores a Boca. Y en “la banda” de River podemos rastrear la etimología de bandera, pariente también del inglés “bind” que significa “unir ligar algo o alguien.”
“Mi bandera es la manera de cualquiera que escuche el tilín de su corazón. Solamente tengo en mente lo de siempre, no se trata nada más que de vivir,” decía El Salmón cuando le decían que tenía que dejar de navegar contra la corriente.
Mi bandera es toba, que tiene los colores de las tres estaciones chaqueñas, y que condena y no olvida las balas genocidas que asesinaron a los toba de La Primavera el año pasado, ni las que asesinaron a Manuel Dorrego (en el primer golpe militar antipopular en Argentina en 1828).
Voy a citar algo sobre “el estandarte” de un lugar donde no me gustaría vivir, y pido disculpas a todos aquellos (y aquellas) que vivan en casas que cubran las tapas de sus inodoros con esas felpitas diseñadas exclusivamente para eso: