Las Buenas Lenguas | Page 17

PRODUCCIONES DE NUESTROS ALUMNOS

En la segunda parte, “Los Hechos”, la carga referencial y objetiva es otorgada por las citas textuales en estilo directo. Se suma en la tercera parte de la novela, “La Evidencia”, la presencia de documentación —registros radiofónicos, “El expediente Livraga” y “La confesión" de Fernández Suarez”— que remite a un grado de certeza y permite que se le presente al lector un hecho real.

“… No hay testigos de lo que hablan. Sólo podemos formular conjeturas”, en este fragmento podemos apreciar cómo se comunica la duda sobre lo sucedido.

A la vez, el sentido ficcional está presente en otros recursos. Opuesto al discurso referencial, encontramos un discurso autosuficiente que, en lugar de conectar al lector con un mundo exterior y real, lo envuelve en el relato. El texto menciona distintos detalles que se repetirán y darán sentido a otros elementos más adelante, por lo que estarían en función de la narración.

“… Hace quince años que trabaja Giunta como vendedor en una zapatería de Buenos Aires. Importa señalar […] cierta <<psicología>> práctica que en oportunidades le permite adivinar deseos e intenciones de sus clientes, no siempre fáciles, y por extensión, de otras personas.”

Además de caracterizar a las personas en función del texto, se describen los espacios en este mismo sentido: “… Es tan angosto el corredor […] Conviene retener el detalle; tiene cierta importancia.”

Lo que otorga el carácter subjetivo a la novela son las constantes interrupciones del narrador que agrega sus propios pensamientos, dudas y opiniones.

A modo de conclusión, podemos afirmar que existe una fuerte tensión entre realidad y ficción en las tres obras analizadas y que es posible concederles características de género híbrido compuesto por discursos tanto históricos como literarios.

En el caso de Naufragios, más allá de los rasgos ficcionales que se encuentran en lo que se denomina una ‘crónica administrativa’, no podemos negar la existencia de datos e información que la misma aporta para la comprensión de las sociedades originarias de América y de la europea. Es esencial tener en cuenta que el único objetivo de Cabeza de Vaca fue conseguir privilegios y para esta tarea siguió la línea que ahora se encuentra en la frontera de dos campos: de los textos históricos y de ficción.

Para comentar sobre "El Hambre" de Manuel Mujica Láinez es interesante citar a Rodolfo Saer:

“… No se escriben ficciones para eludir, por inmadurez o irresponsabilidad, los rigores que exige el tratamiento de la “verdad” […] no se vuelve la espalda a una supuesta realidad objetiva: muy por el contrario, se sumerge en su turbulencia […] no es una claudicación ante tal o cual ética de la verdad, sino la búsqueda de una un poco menos rudimentaria. La ficción no es, por lo tanto, una reivindicación de lo falso.” Si bien el autor no tiene como objetivo narrar una verdad indiscutible, tanto las repeticiones de los hechos en distintos versos y textos como el uso de una crónica histórica como hipotexto, habilitan a "El Hambre" para contar un hecho del pasado real.

El caso de Operación Masacre resulta más complejo, el autor tiene como fin principal informar al lector sobre un hecho histórico, verídico —hasta utiliza documentación oficial para probarlo— a través de una novela de ficción. “… Pero la ficción no solicita ser creída en tanto que verdad, sino en tanto que ficción.”