LaCharca Revista Cultural PRIMAVERA 2016. Número 10. | Seite 21

directa y sin mediar de eventos que suscitan turbación, aversión y consternación. Continuando la estela de autores como Frida Kahlo, Louise Bourgeois, Bob Flanagan, Tracey Emin o el más reciente Abel Azcona, encontramos al artista británico Richard Billingham, quien, a través de toda una pornografía de lo familiar, ha construido un diario visual en el que despliega una demoledora narración autobiográfica ambientada en un thatcherismo ultrarrepresor que comparte la misma atmósfera decadente que los relatos visuales de Ken Loach, o los literarios de Irvine Welsh. Con en el barrio obrero de West Midlands —a las afueras de Birmingham— como telón de fondo, Billingham se ha servido de la fotografía —utilizada en un principio como mero soporte para su producción pictórica— para retratar su deprimente herencia familiar: Ray, el padre de Bilingham, alcohólico crónico y principal fuente de inspiración del artista, es inmortalizado junto a su hermano Jason y su madre Liz, obesa, fumadora compulsiva, amante de las mascotas y con un extraño y bizarro sentido de la decoración. A pesar de la imperfección de las instantáneas tomadas por Billingham a consecuencia del material empleado podemos observar, en la utilización del medio que hace el autor, el deseo de una total transparencia con el fin de reducir los efectos anestesiantes que produce el formalismo y hacer así de las imágenes algo más inmediato, más visceral y más violento. Así, en 1996, Billingham publicó el libro Ray´s a Laugh, en el que no solo compuso un deprimente, deprimido, 21 Ray’s laugh VI. Richard Billigham.